Cuidadores quemados e ineficientes: cómo tratarles y qué hacer para evitar malos tratos por negligencia

Sandra Pàmies
Psicóloga y Gerontóloga Social
Web

En su artículo Maltrato a las Personas Mayores: qué es y cómo actuar, la psicogerontóloga Lucía Pardo describe dos tipos fundamentales de maltrato, siendo uno de ellos la negligencia. Como bien dice, este tipo de maltrato:

puede ser de tipo físico, psicológico o económico. El primer tipo hace referencia a la ausencia de cuidados y recursos necesarios para la persona mayor, como puede ser no proporcionarle la alimentación, la medicación o las ayudas necesarias (gafas, audífonos, etc.) o la falta de higiene.

Personalmente, he percibido este tipo de maltrato en dos cuidadoras a lo largo de mi trayectoria y en ambos casos no ha sido a causa de ser malas profesionales, sino a causa de padecer el denominado Síndrome del Trabajador Quemado o burnout. Éste deriva de una situación de estrés, así como de la incertidumbre de no saber cómo tratar a la persona mayor con un envejecimiento patológico, ya sea por falta de respaldo por parte de la empresa contratante, por falta de un manual de Buenas Prácticas y/o por falta de seguimiento según un Plan de Trabajo. Tal como dice el Psiquiatra Christophe Brouché, médico activo en el Hospital Charles Foix de París y colaborador en Saber Ser Cuidador: un/a cuidador/a no puede ejercer si no conoce bien la enfermedad y por lo tanto tampoco puede saber cuando pedir ayuda.

A continuación explico dos casos reales. Considero que nunca hay que culpar directamente a los cuidadores/as, sino entender la raíz del problema y encontrar soluciones inmediatas.

La señora M y la señora T: dos casos reales de maltrato

No se comparten los nombres propios de las personas afectadas por confidencialidad y por protección según la nueva Ley RGPD.

Tras hallarme ante los casos de maltrato que voy a describir a continuación, me vi en la necesidad de actuar y encontrar soluciones. Para esto, seguí unas pautas muy similares a las explicadas por Lucía Pardo en el artículo mencionado anteriormente, en el cuál describe qué hacer cuando se sospecha de maltrato.

El primer caso que quiero exponer es el de la señora M. Con 56 años y una enfermedad de Alzheimer pre-senil, la señora M presentaba un descuido higiénico evidente además de un descuido psicológico. Fue ingresada directamente en un hospital geriátrico a petición de su marido, donde al cabo de un tiempo fallecerían ambos; primero ella y a las pocas semanas él.

Si bien yo personalmente no incidí en la primera fase del caso (esto es, previamente a su ingreso), sí estuve implicada en las tres siguientes. Fue la profesional Técnica en Cuidados Auxiliaries de Enfermería (TCAE) que le correspondía por SAD (Ley de Dependencia) a la señora M quién detectó la sintomatología, y fue ella quién me pidió ayuda; ambas nos habíamos conocido en la Fundación Pere Mata y por tanto, ella sabía que me dedico al sector. Resulta que la profesional TCAE atendía a la señora M una vez por semana, el horario que por parte del ayuntamiento le correspondía a la señora.

La profesional me comentó que de una semana para otra la señora M había perdido mucho la higiene y que se encontraba cognitivamente muy débil. Así pues, aconsejé directamente a la familia que preguntara a la señora M y a la cuidadora interna. Finalmente, se dedujo que la responsable del estado de la señora M era la propia cuidadora interna, quien padecía el Síndrome del Trabajador Quemado. Tras reflexionar con ella, se mostró consciente de sus negligencias y tratos inadecuados. Sin embargo, es importante destacar que la cuidadora en ningún caso fue perjudicada legalmente, dado que el Síndrome del Trabajador Quemado o efecto burnout está considerado como una psicopatología que evidentemente ha de ser tratada por lo que se le aconsejó asistir al servicio de sanidad público de Psicología.

Personalmente, considero que esta situación fue consecuencia de que la cuidadora interna no disponía de un contrato según el Régimen Especial de Empleados del Hogar (REEH), así como tampoco de una formación mínima ni de un acompañamiento continuado de capacitación.

El segundo caso de relevancia para este artículo es el de la señora T. Si bien esta situación fue más compleja, ha resultado en una mejora evidente del estado físico y cognitivo de la persona mayor. En este ejemplo de maltrato, la persona que propiciaba los tratos inadecuados era también la cuidadora interna, una persona joven, sin formación, con poca experiencia y sin contrato laboral por desconocimiento de la familia. Tanto la señora T como su hija son muy buenas amigas de mi familia por lo que inmediatamente aconsejé tramitar un contrato en régimen de empleados del hogar, intentar encontrar una solución con la cuidadora interna o buscar una nueva.

La propia señora T se quejó en su momento de este trato inadecuado, dado que la cuidadora había llegado a gritar y a contener a la señora T, cuyo estado cognitivo es relativamente preservado aún padeciendo una enfermedad de Alzheimer de inicio occipital. De este modo y a petición de la familia, informé al Centro de Día donde la señora T estaba vinculada, procediéndose a su ingreso temporal.

Asimismo, informé a los profesionales correspondientes para que abrieran un comunicado judicial y procedí con la búsqueda de una cuidadora que no estuviera sufriendo el Síndrome del Trabajador quemado y que además tuviera vocación, habilidades sociales y experiencia en el cuidado de personas mayores.

A día de hoy, gracias a un Plan de Trabajo y su correspondiente seguimiento, hemos conseguido que la señora T mejore notablemente. A la cuidadora, como a la anterior, la puse en contacto directamente con CAT Salut y el Centro de Salud Mental de Adultos de la Fundación Pere Mata donde trabajan profesionales expertos en psicopatologías.

Conclusión

Es muy importante prevenir las situaciones de maltrato por negligencia. Esto se consigue trabajando desde el inicio con los/las cuidadores/as de personas mayores, facilitando asimismo sus contrataciones y no pagándoles en negro. Del mismo modo, debe enfocarse la contratación según el Régimen Especial de Empleados del Hogar (REEH) de una forma positiva ya que, en mi opinión, el mismo tiene sus ventajas.

En España la contratación de los/las empleados/as del hogar y de los/as cuidadores/as provoca directamente a largo plazo el síndrome del trabajador quemado, internacionalmente conocido como burnout. Esta patología incide directamente en el baluchonnage (la mochila, la carga que llevan los cuidadores y que a su vez provoca la rotación), un problema que Frederique Lucet lleva estudiando mucho tiempo.

La solución consiste entonces en:

  1. Prevenir los tratos inadecuados a las personas mayores trabajando con los cuidadores/as.
  2. Ayudar a los/las cuidadores/as a ver la parte positiva de la contratación según el REEH, aunque las condiciones laborales no sean comparables a un contrato indefinido por cuenta ajena.
  3. Siendo resolutivos cuando detectamos un maltrato.

Amplía conocimientos

Aquí te dejamos referencias bibliográficas que pueden ser de tu interés al respecto de este artículo.

  1. Stephanie Carretero Gómez et al, La sobrecarga de las cuidadoras de personas dependientes: análisis y propuestas de intervención psicosocial. CSIC Consejo Superior de Investigaciones Científicas. 2006.

  2. Cuidadoras y cuidadores: el efecto del género en el cuidado no profesional de los mayores. Observatorio de personas mayores del IMSERSO. 2008.

  3. Sergi Jiménez-Martín (Coord.), Aspectos Económicos de la Dependencia y el Cuidado Informal en España. Universidad Pompeu Fabra y FEDEA. 2007.

  4. Francisco Escribano-Sotos, Analyzing the Costs of Informal Care for Persons with Dementia in Spain. Journal of Promotion Management. 2015.

  5. Frederique Lucet, Un modelo innovador de respiro y apoyo al domicilio para pacientes con Alzheimer y sus cuidadores: Baluchon Alzheimer. Neurama: Revista Electrónica de Psicogerontología. 2017.

  6. Raquel Martínez Buján, Domésticas cuidadoras: el papel de las mujeres inmigrantes en el sector privado de asistencia de personas mayores. Universidad Carlos III. 2005.