Una historia de amor


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Se conocieron en verano, durante un curso de pintura. Fue amor a primera vista. Aun cuando ambos intentaron disimularlo, era evidente que algo sucedía. Estando juntos, a él le temblaba la voz; ella aún se ruboriza. Él le pasó unos versos por debajo de la mesa; ella lo comentó con su amiga. El último día de clase coinciden en los pasillos. Él la buscó con disimulo; ella se dejó encontrar. Prolongaron su charla en aquella cafetería. Nunca antes habían estado a solas. Él se abrió de corazón: “Te quiero”. Ella se cerró en banda: los suyos jamás lo consentirían. Compartieron paseos de otoño, alguna película en domingo. Hablaron. Saben que toda atracción te la juegas en las emociones; el resultado final, en la comunicación. Se regalan un beso, diez cartas, mil sonrisas. Para él, faltaría una pizca de pasión; para ella, nada sobra de tantísima ternura.
Hasta que un familiar indiscreto leyó cierto mensaje que no debía.
-¿Sabéis quién tiene novio?
Se hizo el invierno.
Ella apenas sale de su habitación, apagando luces, teléfonos, alegrías; él apenas entra en casa, rondando espacios comunes con la esperanza encendida.
Hasta que una tarde volvieron a verse, coincidiendo con la primavera. Él le pidió que se quedara; ella pensó que nunca se lo pediría. ¡Qué importa si parece imposible, si son demasiado mayores, si él es viudo con nietos y ella soltera de toda la vida! Entonces, solo entonces, deciden vivir su historia de amor. Tan igual a todas… Tan extraordinariamente distinta.

Manuel Cortés Blanco

Relato incluido en la antología fotográfico-literaria “Estampas de mayores”, editada con motivo de las Jornadas Municipales para Mayores, celebradas en León en mayo de 2016.

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